AL SR. VUJINOVIC LE ENCANTA CONDUCIR

El gris metalizado resplandece al sol y refleja el azul del cielo. En el parabrisas del lado del conductor se distinguen dos iconos ortodoxos destinados a proteger al vehículo y a su conductor. Cuando Mirko Vujinovic se desplaza con su Opel Zafira por las estrechas callejuelas que conducen a la fortaleza de Petrovaradin, a orillas del Danubio, parece increíble que el coche ya haya recorrido 1.330.875 kilómetros. Este taxista serbio de 61 años compró su Zafira con motor de 1,6 L, 16 V y 105 CV en diciembre de 2006.

 

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Junto a la torre del reloj de la fortaleza de Petrovaradin, situada en la ciudad serbia de Novi Sad: Mirko Vujinovic no solo transporta pasajeros, sino que también traslada regularmente mercancías, por ejemplo, para un centro de salud.

 

Un consejo ignorado
En aquel momento el tacómetro marcaba 117.000 kilómetros. Un mes después de comprarlo, llevó su taxi a un taller especializado para equiparlo con gas natural. A partir de entonces, el kilometraje se multiplicó rápidamente. “Cuando se hizo una inspección general a los 500.000 kilómetros, me aconsejaron vender el coche y comprar uno nuevo. Desde entonces he recorrido más de 800.000 kilómetros. El cuentakilómetros volvió a cero en dos ocasiones (a los 700.000 y a los 300.000 kilómetros) y mi coche continúa siendo tan fiel como siempre”, cuenta con entusiasmo acerca de su Zafira.

 

“Este coche es perfecto para mi trabajo”
Mirko Vujinovic tenía anteriormente un Opel Ascona con el que estaba muy satisfecho. Sin embargo, después de un año y 200.000 kilómetros recorridos, decidió cambiarlo por un Opel Zafira a causa de su gran flexibilidad. “Lo que me convenció fue la posibilidad de alternar de modo rápido y sencillo entre siete plazas y una gran superficie de carga sin necesidad de quitar los asientos. Un coche así es perfecto para mí y para mi trabajo”, dice con gran entusiasmo el taxista.

 

Todos los días, de servicio entre las 6 y las 21 horas
Mirko Vujinovic recorre diariamente entre 400 y 500 kilómetros entre Bač, su pequeño pueblo natal situado cerca de la frontera con Croacia, y Novi Sad, la capital de la provincia situada a 60 kilómetros de allí, en el norte del país. Y no solo transporta pasajeros, sino que también traslada regularmente mercancías, por ejemplo, para un centro de salud.

 

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BUVujinovic afirma exultante: “El cuentakilómetros volvió a cero en dos ocasiones (a los 700.000 y a los 300.000 kilómetros) y mi coche continúa siendo tan fiel como siempre”.

 

A Vujinovic le encanta conducir: los únicos días libres que se concede son el de Año Nuevo, el 1 de mayo y el día de Slava (un festivo ortodoxo en honor del santo patrono de la familia). Por lo demás, su jornada de trabajo diario comienza a las 6 de la mañana y raras veces concluye antes de las 21 horas. Mirko Vujinovic quiere estar siempre a disposición de sus clientes.

 

Una amable sonrisa y la mayor de las comodidades
Esta fiabilidad le vale el aprecio de sus muchos clientes fijos, quienes no viajan con él solo porque confíen en su persona o porque siempre lleve una cálida y amable sonrisa dibujada en el rostro, sino también por la gran comodidad que ofrece su Zafira. “Mis pasajeros son a menudo personas mayores que llevo al médico. Como el coche es más alto que otros modelos, aunque no demasiado, les resulta más fácil subirse y bajarse”, comenta Vujinovic acerca de las ventajas de su Opel Zafira.

 

Solo las fundas de los asientos están un poco desgastadas
Todos los días se suben al taxi de Mirko Vujinovic una media de 30 personas. En el transcurso de estos siete años y medio, el Zafira ha acogido a miles de pasajeros. Así y todo, en el habitáculo no hay demasiada evidencia al respecto. Únicamente las fundas de los asientos están un poco desgastadas. “Sin embargo, siguen siendo las originales”, dice Mirko Vujinovic sin ocultar el orgullo que le produce su atento cuidado y la calidad del equipamiento interior del Zafira.

 

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Su zona de trabajo se extiende a ambas orillas del Danubio; el taxista solo se concede vacaciones en Año Nuevo, el 1 de mayo y el día de Slava (un festivo ortodoxo en honor del santo patrono de la familia).

 

“El secreto de mi coche reside en el mantenimiento regular y en la fidelidad”, dice con voz seria. Somete el coche a mantenimiento cada cuatro a seis semanas, aunque hasta ahora no ha sido necesario realizar grandes reparaciones. Solo se ha tenido que cambiar el flotador del depósito de combustible después de 500.000 kilómetros.

 

El mecánico conoce hasta el último tornillo
Mirko Vujinovic conoce bien su Zafira. “Acudo al taller en cuanto escucho el mínimo ruido”, explica. “Es mejor que un profesional inspeccione el coche de inmediato y que, en caso necesario, realice una pequeña mejora, que esperar y que se produzca un daño mayor”. Por eso le parece importante que sea siempre el mismo mecánico y no cualquiera quien se ocupe de su Zafira. “Mi mecánico conoce hasta el último tornillo de mi taxi”, dice muy orgulloso. Aunque aún está por verse si finalmente alcanzará los dos millones de kilómetros, opina Vujinovic. “Créame cuando le digo que el Zafira y yo haremos nuestro mejor esfuerzo”.

 

MANTENIMIENTO PARA EL HÉROE DE LOS KILÓMETROS

En noviembre de 2013, Opel Serbia recompensó a Mirko Vujinovic por su fidelidad: en lo sucesivo, la organización asumirá tres veces al año los costes de mantenimiento del Zafira.